| Tango-Danza
en Hospitales Públicos y otros espacios asistenciales
Experiencias realizadas desde
el año 2004 en el Hospital Alvear de Emergencias
Psiquiátricas y el Hospital Tornu Gral. de
Aguados ambos en la Ciudad de Buenos Aires. En la
Sala de Adolescentes y en la Sala de Cuidados Paliativos
respectivamente.
El equipo compuesto de psicólogos, psiquiátras,
médicos clínicos, usicoterapeuta y danzaterapeuta
efectuaron Talleres operativos cuyo objetivo es aliviar
el padecimiento de Pacientes y familiares con el Tango
como vínculo entre lo corporal y vivencial.
Desde el 2004 insertamos el tango
en el contexto hospitalario, posibilitando, entre
otras cosas descriptas a continuación, devolverle
a la comunidad algo que le es propio.
El taller realizado en el Servicio de Adolescencia
del Hospital para Emergencias Psiquiátricas
T. de Alvear, Bs As. Argentina, fue coordinado por
el Lic. Ignacio Lavalle Cobo y la profesora de Tango
Lysandra Ozino Caligaris , con la cooperación
del acompañante terapéutico Natalia
Schmeil y la dirección del Dr. Norberto Buchsbaum.
Y el Dr. Eduardo Garin. Fue integrado tanto por pacientes
del servicio como profesionales. Actualmente se realizan
una vez por mes.
Los objetivos se centran en despertar
el interés ó motivación sobre
una actividad corporal y expresiva, ligada a lo socio-cultural,
hacia la integración social. El movimiento
realizado en el baile estimula el armado del cuerpo,
la tarea requiere que el sujeto localice y utilice
aquellas partes que puedan estar aquejadas por su
sintomatología. Logrando que parte de los síntomas
cesan sus efectos sobre el paciente y hace que alivien
su padecimiento: "cuando bailo el tango, no escucho
voces" comentaba W. un paciente aquejado la mayor
parte del día por alucinaciones auditivas que
le pedían que se matara.
El contacto pleno con el otro brinda la posibilidad
de su reconocimiento (por ende, del reconocimiento
mutuo) y el enlace con el aspecto socio-histórico-cultural
propio de toda inmersión en el folklore. El
anclaje en el aspecto cultural le propone al paciente
la posibilidad de hacer lazo con los pares e incluso
inmiscuirse en las actividades cotidianas del mundo
exterior: "profesor; el otro día averigüé
para tomar clases en una sociedad de fomento del barrio"
nos informaba M. una paciente con problemática
antisocial a lo cual, en las semanas subsiguientes,
efectivamente comienza a tomar clases de tango fuera
del contexto hospitalario.
Desde lo propiamente dancístico se estimula
el funcionamiento de: la coordinación motriz,
la organización temporo-espacial, los mecanismos
atencionales, detectar el estímulo - decodificar
y procesar la información y organización
de la respuesta, la memoria de trabajo, el procesamiento
de la información, planificación y anticipación.
Provoca la comunicación verbal y grupal. Desarrolla
habilidades de relación social y el vínculo
con su par. Restablecer vínculos con los demás
y brinda herramientas para en su futuro poder insertarse
en actividades socio-culturales y comunitarias. Fomentar
la autoestima mediante la creatividad.
El Abrazo actúa como una vía regia de
contención entre los compañeros. Estas
características relacionadas con el cuerpo,
la memoria y la grupalidad son sólo obtenidas
mediante la continuidad a mediano y largo plazo en
el tratamiento combinado (sobre todo son fomentadas
desde el "hacer") de las patologías
psiquiátricas, pero que reúne el tango
en sí mismo como posibilidad potencial de amplificación
específica.
Por otro lado obtuvimos la
experiencia, también desde el año 2004,
realizada en el Hospital Tornú, servicio de Cuidados
Paliativos (CP), Bs. As. Argentina, a cargo del Lic.
Ignacio Lavalle Cobo y de la MTP Luz Castiñeiras,
los profesores Marisa Carratini y Guillermo Lugrin,
con la dirección de la Dra. Mariela Bertolino.
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Los objetivos y logros en este encuadre
son idénticos a los propuestos en el H. Alvear pero
con un sesgo hacia el procesamiento del duelo, dado el contexto,
que centra su actividad en cuidado del paciente crónico
en su
tramo final. Integramos también a todos los pacientes
y profesionales, incluyendo familiares y acompañantes
de los pacientes.
Comprobamos una vez más que el tango es memoria y
afecto puesto de relieve sobre la expresión de las
almas, aunándolas en una sola voz común de
amor y dolor: entre otras, se realizan técnicas de
asociación de un tango o una
orquesta con un paciente determinado, y cuando fallece,
se danza al compás de la misma, alcanzando una catarsis
emocional, recordándolo. Lo mismo se hace con cada
persona que integra el grupo, con lo cual se logra una
identificación y sentimiento de pertenencia que tiene
su raíz en lo propio cultural.
De ahí es que intuimos y observamos
su capacidad de procesamiento del duelo a través
del juego, recordando alguna melodía o frase de un
ser querido, ligándola a él. Los resultados
son: la inserción de familiares de pacientes
fallecidos a una nueva red de contención, dentro
del grupo en donde se realiza la actividad o por fuera,
a través de las milongas.
Sabemos de una paciente, G., que ha conseguido un amor en
un recinto tanguero, por ejemplo. Otra integrante del grupo,
D., que se ha dispuesto a semejante empresa y se prepara
para asistir a los bailes con clases particulares, adquiriendo
zapatos nuevos de baile.
Otra de las manifestaciones que podemos
apreciar son el contacto y la recuperación de la
imagen corporal de los pacientes, prácticamente nula:
"cuando bailo tango siento correr la sangre por mis
venas, ya no necesito más terapia, necesito tango"
decía S. de 40 años, de estatura media, pesando
36 kilos, con un cáncer muy avanzado. En general,
tanto los pacientes como el resto de los integrantes se
muestran, encuentro a encuentro, con un arreglo personal
(maquillaje, ropa, etc) más producido y prolijo,
siendo notables los cambios en este aspecto.
También observamos a la actividad
como factor de reducimiento del burn-out en los profesionales
(siempre sobre exigidos en las tareas): muchos de éstos
manifiestan que tan sólo por pasar 10 mins. por el
espacio de tango ya
sienten una renovación energética para el
resto del día. O el simple hecho de saber que el
grupo esta presente en el servicio ya les produce alivio.
La tarea que ellos realizan, siempre ligada al dolor y a
la muerte, produce un
desgaste inminente y es a través de este tipo de
actividades en dónde pueden por un momento contactarse
con ellos mismos y con los pacientes y familiares, desde
otra perspectiva, en un nivel distendido y horizontal.
A estas actividades se suman otras,
también con idénticos objetivos
asistenciales:
Con jóvenes con
necesidades especiales (Síndrome de Down),
Con pacientes mayores con Síndrome de Parkinson,
en el Hospital de Clínicas de la Ciudad de Bs. As.
Con personas no-videntes.
Todas estas actividades, al momento,
no perciben ingresos, a pesar de los
reiterados proyectos presentados en distintas entidades
públicas y no
públicas para su apoyo.
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