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 ESPACIO PARA COMPARTIR / CUENTOS


 

Tangueras ocultas de la Ciudad
(Sentimientos de una mujer que escribe tangos HOY)

Está llamando a mi puerta.

Sin pedirme permiso, se mete en mi agonía, en mis sueños, en mis ganas, en mi melancolía.

Me mira de reojo y mete un guiño. Me chamuya, me incita.

Pasea su presente por el riel de mi historia. Me conmueve, me mueve, me grita, me provoca.

No pregunta, no finge, me agita en el retruco y yo... tengo mis cartas.

Pero resulta claro que el género me pesa; me dijeron que es “macho”; tanto tragar mandatos, resulta improcedente que me meta en sus filas...

Y la psicología de los que hicieron prensa, me prensa la sabiola y quiere hacer la suya: Que el Tango es masculino, singular, sustantivo, las más veces... pasado.

Se acepta el desafío. Se produce el reencuentro.

En la Ciudad Oculta , a plena luz del día, se teje alguna historia que hace girar la rueda.

Y las minas ocultas, en ocultas ciudades, de ocultas inclusiones, pintamos los colores que nos hacen palomas, mariposas veladas con rebelión de locas, como esas Madres grandes que nos dejó la Plaza.

Detrás de tanta mierda dibujando el presente, les daremos batalla las perlas invisibles.

Contaremos historias después de haber parido, de haber limpiado casas y preparado cenas.

Más allá de la escoba, la franela y las ollas, un cuaderno dormido nos prestará sus hojas, y el vuelo será en lápiz quien mostrará el camino.

Porque suena a mentira que los hombres no lloran, que el músculo domina y que hay que tener huevos.

Con el amor a cuestas, con la bronca del día, con la filosofía de haber cambiado cacas y aprendido las reglas, se huele en los andenes, en las calles mugrientas, en múltiples barriadas, que está sonando el río...

Se acepta el desafío de mostrar con las letras, con la hidalga herramienta que nos da la palabra, que el Tango nos incumbe.

Y manos a la obra pincelamos los versos, y andaremos de fiesta por la doliente urbe, rebelando pasiones, acariciando esperas, denunciando terrores vestidos de cordero, piqueteando miserias.

Enamorando amores, tragando desengaños, cabalgando por nubes que juegan de ilusiones.

Aquí estamos señores, con el Tango en el Alma, para que el pentagrama se llene de sentidos, y vibren las milongas al compás mujeriego del cantar de las rosas.Bienvenido a mi espera Tango, que te estaba esperando como un hada sedienta, como amante sin velo.

Marta Pizzo - Año 2007


laMart@ng Poeta y compositora argentina viva
www.puertopalabras.blogspot.com

 

 

NINGUNA…

Domingo a la mañana. Ahí estuve tomándome unos mates, escuchando la radio, la que tiene pilas, esa me gusta más que la de Internet. En la compu se me va la onda, como decíamos antes, por ahí hay ruidos, por ahí se corta y "se está cargando en el buffer" dice el letrerito. En cambio la otra es una radio mediana, una Jebo, de plástico negro, de 5 bandas, me acuerdo de las 7 mares que tenía 5 bandas, pero no recuerdo bien de cuántas utilizábamos, pero si de que nos quedábamos hasta tarde sintonizando la BBC o Radio Moscú. Porque antes éramos más internacionales. Menos globalizados pero más internacionalistas. Como que escuchábamos la radio y nos imaginábamos otros paisajes, otros seres humanos, en ese otro lado del mundo, muy parecidos a nosotros. Como que hasta en Japón triunfaba el tango.


Por eso ahora escucho la radio a pilas. Ahora, porque me pongo a escuchar de fondo la 2 x 4, toda de tango, y no me pregunten por qué, ni siquiera yo me lo pregunto demasiado. Demasiado. Porque un poco sí, me lo pregunto. Aunque más me pregunto donde andará ella, con quien, y si se acuerda. Porque yo me acuerdo mucho de ella. A veces pienso, (mi psicólogo también, que es porque no hay otra). Y son esas verdades reveladoras que te aparecen de pronto y que te hacen ver que casi pagas al pedo la terapia.
Porque me ha pasado a veces de sustituir el rostro de ella por el de otra que justo por esas horas me invade como posibilidad de construir algo, y me duermo con la otra. Entonces se me da por aseverar que el problema no es la falta de ella, sino la falta de otra. Otra. Así de fácil.


El problema es cuando uno escucha la "Dos por cuatro" y Alberto Castillo canta con el Gordo Troilo "ninguna con tu piel ni con tu voz…". Y uno, desde bien adentro, le mete más letra, ninguna con su dulzura, ninguna con sus ojos, ninguna con su paz, ninguna con su alegría, ninguna con su vitalidad, ninguna con… una lista interminable de cones…


Por eso no quiero salir solo. Tomarme el tren, subirme al vagón con la bici, bajarme en alguna estación, cualquiera, transpirar mucho, envidiar a los turistas que tienen euros, a los ricos locales que tienen barco, y otra larga lista de los que tienen cosas que yo no tengo. Ni a ti te tengo.
Entonces no me subo al tren. No agarro la bici. No quiero extrañarte en cualquier parte. Prefiero extrañarte un poco aquí nomás, en casa, en ésto que escribo. Y quizás algún día, pueda ir a otro lugar, de otra forma, de otra mano quizás, que me borre la tuya. O que me confirme lo que escribió Homero, de que ya "no habrá ninguna igual, no habrá ninguna..."

Raúl Barrozo
raulbarrozo@hotmail.com

 

 

NAGUAN Y LA RUBIA

EL ENCUENTRO
"bailar es soñar con los pies…"
Joaquin Sabina

Esa noche asome a La Viruta, vestida de blanco con el bronceado que queda de un verano que se va. Escapada de una fiesta de amigos.
Como siempre me acerqué a la barra y pedí mi botella de agua sin gas y tomándo los primeros sorbos lentamente espié... como al descuido.
El estaba, casi escondido, detrás del último recoveco del bar.
Nunca antes lo había visto y... no era como para olvidarlo.
Su tez morena, de cara aindiada, los costados de su cabeza rapados y una larga cola de pelo renegrido lo destacaban.

Parecía provenir de profundidades donde el placer y el dolor compiten en la cuerda floja.
Lo miré abiertamente y le sonreí con descaro.
- De que te reís??? Preguntó con una voz suave, distante, acercándose como un felino.
- Me pregunto si los indios también bailan tango - respondí atrevida.
- Querés que probemos? Dijo como al pasar.
- Si! Me muero por saber como quedan un Indio con una Rubia bailando -agregue mientras era transportada por su mano pequeña y firme.
En la pista nos paramos frente a frente, nos medimos.
El se presentó .....esperó mi cercanía.
Sentí que mi energía era atraída y dejé que mi cuerpo se acomodara a su antojo.
El me olió como se hace con las hembras.
Yo me deje fluir...comenzando un viaje sin retorno del que seriamos compañeros de ruta, compañeros de tribu.
Nuestros pies dibujaban las figuras de ese encuentro postergado desde el tiempo de los tiempos.
Nosotros, flotando, girando, navegando en nuestro tango como en un mar inmenso con gusto a vida y a muerte.
Fuimos la danza misma.

Atravesamos espacios ancestrales desde donde Naguan, el conocedor de estas tierras y yo la Rubia llegada de los barcos, nos fundidos en un abrazo sin barreras de color, de razas, con un idioma que solo conoce el lenguaje del cuerpo y del alma acompasados.
Al amanecer nos despedimos, con apenas un roce de labios sedientos.
Me sigue impresionando la vida... cada vez que traza mi destino.
Me sigo asombrando, gratamente, cada vez que me siento vibrar al unísono...


Monica Peri


Imagen: Pintura de Estela Bartoli
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